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l 24 de octubre de 1929, se produjo el desplome de la bolsa de Nueva York debido en gran medida a una especulación bursátil sin control. El llamado Jueves Negro supuso apenas un anticipo de la más devastadora caída del mercado de valores en los Estados Unidos. Las pérdidas superaron los 30.000 millones de dólares, diez veces más que el presupuesto anual del gobierno federal. Un desastre financiero de semejante magnitud hizo tambalearse al mundo entero. La Gran Depresión fue la crisis económica mundial más severa en la historia de la humanidad.
Con el fin de paliar esta catastrófica situación - que se prolongó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945-, el presidente Franklin Delano Roosevelt impulsó una serie de medidas tendentes a recuperar la economía nacional conocidas como el New Deal. La Administración de Progreso de Obras (Works Progress Administration, WPA) era la agencia federal encargada de llevar a cabo grandes obras públicas. Entre 1935 y 1943, la WPA proporcionó empleó a ocho millones y medio de hombres y mujeres desempleados. La mayoría de los trabajos fueron en la construcción, edificando más de 10.000 puentes y más de un millón de kilómetros de calles, además de numerosos aeropuertos y viviendas.
Uno de los planes más importantes fue el Proyecto Federal Número Uno, que dio empleo a músicos, artistas, escritores, actores y directores de teatro para realizar giras, llegando a ofrecer más de 225.000 representaciones. Lo mismo sucedió con grandes fotógrafos de la época, como Walker Evans y Dorothea Lange, entre otros muchos, que trabajaron en la sección fotográfica de la Farm Security Administration (FSA), una división del Departamento de Agricultura. La FSA patrocinó una campaña gráfica para documentar las consecuencias sociales de la Gran Depresión.
Los fotógrafos viajaron por todo Estados Unidos capturando imágenes de la vida diaria. A través de los objetivos de sus cámaras, pudieron ser testigos del terrible impacto que la crisis había causado en la población estadounidense, especialmente entre los trabajadores, afroamericanos e inmigrantes. La miseria y la desesperanza se extendieron por el país entero durante más de una década.
Dorothea Lange y Walter Evans utilizaron la fotografía para informar de la pobreza extrema que padecían millones de personas. Pero, animados de un fuerte compromiso social, hicieron algo más que mero fotoperiodismo. A pesar de la cruda realidad que mostraban, sus fotografías poseían una gran belleza y perfección. Sus retratos en blanco y negro estaban llenos de una profunda humanidad.