S
terling Bowen escribió un poema titulado Al trabajador desconocido, que retrata a la perfección la ardua existencia del hobo americano:
¿Dónde está la lápida que con viento y aguanieve
está marcando el nombre de un humilde?
¿Nada hay que indique la forma en que murió?
¿Nada que nos señale en qué solitaria calle pereció?
¡Tan escaso fue el rastro que dejaron sus pies!
En ruta desde Fargo pasando las praderas,
cantó y trabajó con segadores, no por fama.
Y no dejó estelas sobre el trigo ondulante.
No; no hay estelas en los mares de grano
pues se han desvanecido al morir los incendios
donde acampó por última vez, el triste segador.
Lo único que sabemos es que fue contratado
Con un escaso sueldo y un desdén absoluto
y que expresó con su canto, todo lo que la vida
y la muerte requieren.