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BASS REEVES
El hombre más duro del Oeste

La figura de un vaquero negro es atípica porque el cine y la TV nos han dado una imagen falsa del Oeste. En realidad, uno de cada cuatro vaqueros estadounidenses era afroamericano. Del mismo modo, un agente de la ley negro tampoco se asocia con la imagen popular que tenemos de uno de los iconos más clásicos del Oeste americano, la que ha perdurado hasta hoy a través del western.Por tanto, no es de extrañar que el nombre de Bass Reeves resulte prácticamente desconocido para la inmensa mayoría de la gente, tanto en su propio país, los Estados Unidos, como para el resto del mundo. Sin embargo, la vida de Bass Reeves posee la materia a partir de la cual se crean las leyendas.

 
L a figura de un vaquero negro es atípica porque el cine y la TV nos han dado una imagen falsa del Oeste. En realidad, uno de cada cuatro vaqueros estadounidenses era afroamericano. Del mismo modo, un agente de la ley negro tampoco se asocia con la imagen popular que tenemos de uno de los iconos más clásicos del Oeste americano, la que ha perdurado hasta hoy a través del western.

Por tanto, no es de extrañar que el nombre de Bass Reeves resulte prácticamente desconocido para la inmensa mayoría de la gente, tanto en su propio país, los Estados Unidos, como para el resto del mundo. Sin embargo, la vida de Bass Reeves posee la materia a partir de la cual se crean las leyendas.

Bass Reeves era un antiguo esclavo que pasó gran parte de su vida haciendo cumplir la ley en el lugar más violento y sanguinario de los Estados Unidos. En aquel entorno hostil y peligroso, este afroamericano no solo se convirtió en uno de los mejores hombres de la ley que hubo en todo el salvaje Oeste, sino que fue ampliamente conocido y respetado durante su vida, lo que hace que sus logros resulten todavía más extraordinarios. Reeves era excepcionalmente experto en la detención de fugitivos y forajidos, y sus hazañas fueron legendarias. Sin embargo, salvo la excepción de unas pocas referencias publicadas aquí y allá, los historiadores norteamericanos no volvieron a ocuparse de él. Fue una leyenda durante su vida, pero fue olvidado por la historia.

El lejano Oeste acabó hace más de un siglo, pero, aun formado parte del pasado, sigue estando muy presente en la actualidad, ya que ha sabido ejercer una enorme fascinación en personas de todo el mundo. Prueba de ello son las numerosas películas, libros y programas de televisión que se han hecho sobre aquel periodo concreto de la historia americana, haciendo conocidos para el publico en general las hazañas de sus héroes y villanos, pero confundiendo a veces tanto a unos como a otros a la hora de situarlos al margen de la ley. La historia con frecuencia se ha manipulado, y muy pocos saben cómo fue verdaderamente la existencia real de los hombres y mujeres que vivieron durante aquella época.

Pero pocas de aquellas personas han recibido una omisión tan injusta como la del marshal Bass Reeves. Con escasas excepciones, fue ignorado totalmente por los historiadores hasta hace escasos años. Debido a que Reeves era negro, su destacada carrera fue pasada por alto por la prensa y la historia contemporánea, lo que dificulta la reconstrucción de su vida.

A diferencia de otros personajes del Oeste, su nombre quedaría sumido en el olvido por muchos años, hasta unos recientes estudios que han rehabilitado su memoria. La biografía de Art Burton, Black Gun, Silver Star, cuenta por primera vez la vida de Bass Reeves y rescata su figura para que ocupe el lugar legítimo que le pertenece en la historia del Oeste americano. En ella muestra que Reeves superó a los demás agentes de la ley blancos en coraje y determinación. El riguroso e imparcial relato de Burton sobre el marshal Reeves le ha dado a éste una nueva vida literaria, al resucitar a un hombre de la ley negro en un mundo blanco.

Como decía, tan injusta negligencia ha sido reparada en gran medida gracias al excelente trabajo de investigación que ha realizado Art Burton, una obra fundamental para conocer la asombrosa vida de Bass Reeves. A lo largo del libro se encuentran registros de arrestos, testimonios judiciales, y artículos periodísticos que detallan la carrera de Reeves como agente de la ley en el Oeste americano. Black Gun, Silver Star, analiza su historia, examinando hechos y leyendas, para descubrir la verdad sobre quien fuera quizás el mejor representante de la ley en la época del salvaje Oeste.

Bass Reeves fue el primer marshal negro al oeste del Misisipi, algo que por aquel tiempo resultaba bastante insólito. El marshal Reeves sirvió además en los territorios indios de Oklahoma, el lugar más mortal para los representantes de la ley de todo Estados Unidos. El relato de su valentía, habilidad y firmeza en el cumplimiento de su deber se encuentra documentado en los periódicos y los casos judiciales. Por desgracia, Bass era analfabeto y no dejó ninguna carta o diario. Durante sus treinta y cinco años de servicio, detuvo el mayor número de fugitivos de la ley, algunos de ellos extremadamente peligrosos. Era un rastreador obstinado con reputación de conseguir a su hombre. Se estima que llevó a más de 3.000 delincuentes ante la justicia.

Reeves lucía catorce muescas en su revolver, pero nunca fue herido. Cuando el racismo era generalizado, se ganó el respeto de sus colegas como el mejor agente del territorio indio. Siempre decía: “nunca disparo a un hombre si no es necesario, y solo lo hago en cumplimiento del deber y en defensa propia.”


 

 
B ass Reeves nació esclavo -en julio de 1838- en el condado de Crawford, Arkansas. Era propiedad de William Steele Reeves, un rico propietario y legislador del Estado. Bass recibió el apellido de su amo como era costumbre entre los negreros. La familia Reeves, junto con sus esclavos, se trasladó a Texas alrededor de 1846. A la muerte del senador Steele, Bass pasó a manos de su hijo, el coronel George R. Reeves, quien fue primero sheriff y más tarde congresista, hasta su muerte por rabia en 1882. De niño, comenzó trabajando de aguador en las plantaciones hasta que pudo ser destinado a trabajos mas pesados.

Cuando estalló la guerra civil en 1861, el coronel Reeves le llevó con él como sirviente personal, y ambos combatieron por la Confederación. No están claras las circunstancias de cómo y cuándo Bass dejó a su dueño, pero en algún momento de la contienda obtuvo su libertad. Una de las versiones cuenta que tuvieron un altercado a las cartas, Bass pegó a su amo y tuvo que huir. Otros creen que simplemente escapó para ser un hombre libre, como habían hecho tantos otros esclavos negros.

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