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LEWIS HINE
La fotografía como documento social.

Lewis Hine fue un importante fotógrafo documentalista norteamericano. Dedicado principalmente a temas de contenido social, sus reportajes contribuyeron a denunciar las difíciles y duras condiciones de vida de la clase trabajadora, con una relevancia especial hacia los niños y los inmigrantes. Su obra se desarrolló en las tres primeras décadas del siglo XX.

 
L Lewis Hine fue un importante fotógrafo documentalista norteamericano. Dedicado principalmente a temas de contenido social, sus reportajes contribuyeron a denunciar las difíciles y duras condiciones de vida de la clase trabajadora, con una relevancia especial hacia los niños y los inmigrantes. Su obra se desarrolló en las tres primeras décadas del siglo XX

Ha transcurrido casi un siglo desde que Lewis Hine tomó sus magníficas fotografías, y dos aspectos de importancia no han cambiado desde entonces: uno, continúa existiendo idéntica miseria y explotación laboral para mucha gente, y los refugiados que se ven obligados a emigrar a causa de la guerra, la miseria y la persecución política, racial o religiosa son cada vez más numerosos; y dos, el poder de denuncia y convicción de las fotografías de Hine no ha mermado un ápice. Siguen siendo impactantes y conmovedoras. Salvo para un alma de piedra, es imposible contemplar estas imágenes y no sentirse emocionado.

Es un hecho admirable que un maestro de escuela de cierta edad – Lewis tuvo su primera cámara con casi treinta años – llegase a adquirir tal maestría, tal dominio del arte fotográfico, y la prueba más evidente de dicho resultado es que sus fotografías no han quedado anticuadas, por el contrario, permanecen tan vivas como cuando se tomaron. Uno puede ver la vida, desdichada y muy dura con frecuencia, retratada en los desconocidos protagonistas de las fotos de Hine. No es de extrañar, por tanto, que causaran una impresión tan grande en el público de su época.

Todavía lo siguen produciendo. Uno contempla las fotos de Hine y se le estremece el alma. Pobre gente ¡Cuánto sufrimiento! ¡Cuánto dolor debieron de padecer! ¡Y con qué dignidad y entereza lo soportaron! Las personas que retrata no están doblegadas. Sufren y trabajan, pero mantienen intacta su humanidad. Ahí radica el gran arte fotográfico de Lewis Hine. Sus fotografías no son simples imágenes de época, sino que sirvieron de base para mostrar y, a la vez, denunciar las terribles condiciones en que vivía “la otra mitad”, como Jacob Riis, el otro gran fotógrafo social americano contemporáneo de Hine, llamó a los pobres y humildes.

Lewis Hine era un hombre honesto y comprometido, interesado por los problemas sociales de su tiempo y entorno, de modo que enfocó su cámara hacia los temas que más le preocupaban. Comenzó a fotografiar a los más pobres y desfavorecidos de la sociedad americana. Retrató con su cámara las penosas condiciones de vida de la clase trabajadora, sus duros empleos, la explotación infantil, la emigración, así como las viviendas insalubres que habitaban en barrios masificados, sin olvidar el racismo que sufrían los afroamericanos en su propio país. A juzgar por sus trabajos fotográficos y sus escritos, mantuvo siempre la profunda convicción de que la fotografía era un medio de enorme influencia social, y que, gracias a su trabajo, podía contribuir a mejorar el mundo.

Sus fotografías muestran las penurias y durezas que había de soportar la gente humilde y trabajadora, y lo hace con dignidad y respeto. Las condiciones de vida y de trabajo podían ser duras, atroces incluso, con niños explotados o gente en la más espantosa miseria, pero las personas mantienen siempre intacta su humanidad.

No obstante, su obra no se vio limitada por una misma temática, sino que evolucionó hacia nuevas tendencias con el paso del tiempo. Con su decisión de “retratar el lado humano de la industria”, realizó una serie de fotografías en las que presentó la función del trabajador como un elemento necesario del progreso social. Hine escribió: “He trabajado en numerosas fábricas, entre millares de obreros. Les invito a que conozcan a algunos de ellos. Y si bien no todos son héroes, todos merecen nuestra consideración. Les llevaré al corazón de la industria moderna (…). De esta manera, cuanto más sepan Uds. de las máquinas modernas, tanto más podrán también respetar a los hombres que la construyen y las manejan”.

Y prueba de ello es la obra maestra que compone la colección de fotografías documentando la construcción del mayor rascacielos de la época: el Empire State Building. Sin abandonar su línea de interés por los trabajadores, pero con un nuevo enfoque más positivo, mostró a los obreros en su tarea cotidiana, trabajando, fumando o almorzando en las vigas expuestas, desafiando la ley de la gravedad, en un claro ejemplo de osadía, con unas vistas aéreas impresionantes y espectaculares, levantado día a día aquel colosal edificio, una imponente estructura de acero y hormigón de 102 pisos de altura que destacaba como una gran torre por encima del cielo de Nueva York. Cómo siempre en su obra, el ser humano era lo que realmente importaba.

Las fotografías de Lewis Hine no son paisajes, no son meros retratos, ni artísticas estructuras arquitectónicas, sino que muestran siempre un indudable interés humano. El hombre es el centro de su objetivo. Son los seres humanos, y en especial los más pobres y humildes, los trabajadores más explotados, la gente más sufrida, los niños más indefensos, los que reciben el centro de su interés fotográfico.

Su labor se vio recompensada con premios y reconocimientos en forma de exposiciones en museos y galerías, además de ser publicada en las más prestigiosas revistas de arte. Muchos de sus reportajes contaron también con un considerable éxito de público
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L ewis Wickes Hine nació en Oshkosh, Wisconsin, en 1874. Su padre murió en un accidente en 1892, dejando a la familia, compuesta por la madre y tres hermanas, en una difícil situación. Tras graduarse con 16 años, trabajó en una fábrica textil, como encargado de la limpieza, mozo de reparto y otros empleos no cualificados. En 1895, comienza a trabajar como vigilante de un banco, llegando con el tiempo a ocupar el puesto de contable.

En 1898 cursó estudios de pedagogía y sociología en la universidad de Chicago. Regresó después a su pueblo natal para dar clases en la escuela Oshkosh Normal. Fue entonces cuando tuvo lugar un encuentro decisivo en su vida. Conoció a Frank Manny, director de la Ethical Culture School a partir de 1091, una escuela progresista privada de Nueva York partidaria de la reforma educativa, quien le animó a obtener el título de maestro y más tarde le ofreció un puesto de profesor. Y no solamente eso, fue también Manny quien le proporcionó su primera cámara fotográfica para documentar las actividades de la escuela. Hine fue el primero en impartir cursos de fotografía en dicho centro. El fotógrafo Paul Strand fue uno de sus alumnos.

Hine prosiguió con sus estudios en la Universidad de Nueva York, ciudad donde trabajó durante años como profesor auxiliar de ciencias naturales en la citada Ethical Culture School. En 1905 obtuvo por fin una licenciatura en pedagogía.

En 1904, provisto de una sencilla cámara de fuelle, un trípode y un flash de magnesio, comenzó a fotografiar la llegada de inmigrantes a Ellis Island (Nueva York), con el fin de servir de soporte ilustrativo en sus clases. Hine valoraba el empleo de la cámara fotográfica como instrumento de investigación sociológica.

La llegada de inmigrantes de todas las nacionalidades era un hecho habitual en Estados Unidos. Tras la aniquilación de los indios nativos, el país estaba formado por extranjeros, pues no otra cosa fueron los Padres Fundadores y los millones de personas que les siguieron más tarde. Por citar sólo un dato: desde el final de la guerra civil en 1865 hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial, es decir, en medio siglo, la población se triplicó, recibiendo a veintitrés millones de nuevos americanos.

Entre 1904 y 1909, Hine llevó a cabo un verdadero trabajo documental sobre la emigración a Estados Unidos, plasmado en unas 200 placas, en las que no sólo registró la llegada de los inmigrantes a la isla de Ellis, puesto de control y cuarentena desde 1892 de todos los que emigraban a América en busca de una vida mejor, además fotografió las insanas viviendas donde se hacinaban y sus míseros trabajos, que a duras penas les permitían sobrevivir. Los norteamericanos de origen anglosajón, más asentados y con mayor poder político y económico, continuaron con su vieja política racista y xenófoba, y con frecuencia maltrataron a los que tenían un color de piel diferente o hablaban inglés con dificultad.




 
G racias a este trabajo de campo, Hine se dio cuenta de que su verdadera vocación era la fotografía, pero aplicada a un uso muy particular: la imagen como instrumento de denuncia de las injusticias sociales. Centró su interés profesional en recoger la realidad sin artificios y de la forma más cruda y objetiva posible, sin finalidades estéticas. No obstante, poco a poco, fue mejorando en estilo y, a través de un cuidado encuadre e iluminación, logró que sus fotografías mejorasen en calidad sin perder por ello en veracidad. Las fotografías de Hine debían cumplir dos objetivos fundamentales al mismo tiempo: informar y denunciar. Con un añadido más: podían conmover y hacer que la gente tomara conciencia de los graves problemas que acuciaban a la sociedad de su tiempo.

Técnicamente, usaba el flash de polvo de magnesio para poder fotografiar a sus protagonistas en cualquier momento y situación, sin necesidad de depender de la luz ambiente, logrando de esta manera resultados muy contrastados y expresivos.

Como fotógrafo documental, no sólo cuidaba el enfoque de sus fotografías, además sacaba partido a sus conocimientos universitarios, convirtiendo su obra en un verdadero trabajo de campo sociológico. Hine tomaba apuntes de cada fotografía que realizaba, anotando el nombre, la edad, el lugar, la fecha, incluso la altura y la paga de los niños y demás gente que retrataba con su cámara de fuelle.

A principios del siglo XX, la fotografía ya contaba con una larga trayectoria, pero en el género documental aún estaba por desarrollar todo su potencial. Y fueron el periodista y fotógrafo estadounidense de origen danés Jacob Riis y Lewis Hine sus representantes más destacados. Ambos se dedicaron a captar con el mayor realismo posible las condiciones de pobreza a la que se enfrentaban las clases sociales menos afortunadas. Pero no querían solamente mostrar, sino que buscaban revelar la verdad y sensibilizar a la sociedad de su tiempo. En este sentido, Hine contribuyó con el carácter de su obra a otorgarle a la fotografía documental un prestigio y una influencia que marcaría las décadas siguientes.

Durante aquellos años de cambio de siglo, los temas reformistas recibieron una gran atención en las revistas ilustradas, al tiempo que las organizaciones de beneficencia deseaban documentar sus actividades caritativas. Ciertas entidades benéficas que perseguían un mejoramiento social contrataron a fotógrafos.

Por otra parte, las publicaciones ilustradas fueron abandonando progresivamente el dibujo en pro de la más actual y objetiva fotografía periodística. La imagen fotográfica sustituyó a los dibujantes que ilustraban la prensa, convirtiéndose en un instrumento relevante al servicio de la información. A este tipo de fotografías de realismo documental se le denominó fotoperiodismo. Y no sólo en la prensa cobró relevancia esta nueva técnica. Para la ciencia también supuso una herramienta de inestimable valor y eficacia.

En 1906, entró en contacto con el Comité Nacional de Trabajo Infantil (National Child Labor Commitee), organismo creado para luchar contra la explotación infantil en el trabajo. Por encargo del NCLC lleva a cabo una investigación que abarca el país entero. Sus reportajes sobre los niños trabajadores en granjas, campos, minas, fábricas, talleres o vendiendo periódicos, se publicaron en folletos y en revistas populares, causando una fuerte impresión en la opinión pública. Las fotos de Hine influyeron de forma decisiva para que se legislaran nuevas leyes de protección laboral de menores.

Hine escribió: “Mis primeros viajes por Virginia, las Carolinas y Georgia, llamaron la atención de la opinión pública acerca de los horrores derivados del empleo de los niños como mano de obra, y mis fotografías constituyeron la base de las campañas propagandísticas que siguieron durante años”.

En 1907, elabora un estudio sociológico de la ciudad de Pittsburgh para la revista Charities and Commons, dirigida por Paul Kellogg, importante periodista y reformador social. Este reportaje de investigación social pretendía aportar una imagen precisa del mundo del trabajo en la sociedad industrial moderna. Publicado como La Encuesta de Pittsburgh, se convirtió en un modelo para los sociólogos que deseaban emplear la investigación para ayudar a la reforma social. Sus estudios contribuyeron a la abolición de la semana laboral de siete días.

Desde ese momento, Hine se hace fotógrafo independiente, publicando su obra bajo el lema “Fotografía social, por Lewis Hine” y no tarda en constituir su propia empresa: Service Photo Hine, mediante la cual ofrece un catálogo fotográfico destinado a ser reproducido por la prensa.

A partir de 1908, abandona la docencia y se entrega de lleno a su labor de fotógrafo. Fue entonces cuando se convirtió en el fotógrafo oficial del Comité Nacional de Trabajo Infantil. Ya fuera para este organismo o para la revista Charities, no deja de viajar constantemente por todo el país, llegando a recorrer más de 50.000 km en un solo año, en las que visita tanto las zonas agrícolas como las industriales.

Para poder acceder con mayor facilidad a los lugares de trabajo, en ocasiones se hace pasar por fotógrafo ambulante, agente de seguros e incluso inspector de prevención de incendios. Y no se limita a fotografiar a la gente, también los entrevista y obtiene así valiosos datos para conocer de primera mano la situación laboral de los trabajadores norteamericanos, con una especial predilección por el empleo infantil.

De 1913 a 1917, dirige el departamento de exposiciones de la NCLC, encargado no solamente del archivo fotográfico, sino dedicado también a realizar los documentos publicitarios utilizados para divulgar la labor social de dicha entidad.

En 1917, Hine deja la ciudad y se traslada con su esposa Sara y su hijo de cinco años Corydon a Hastings-on-Hudson, pequeña localidad situada al norte de Nueva York. Tras más de diez años en la carretera, decide asentarse y abandonar la vida errante. Ante la reducción salarial que su nueva situación le supone, decide dimitir de su puesto en el NCLC.

En 1918, la Cruz Roja Americana le contrató para documentar las consecuencias de la Primera Guerra Mundial e informar a la vez sobre la valiosa labor de socorro que estaba llevando a cabo este organismo internacional en Europa. Hine viajó por varios países europeos fotografiando los campos de refugiados, las ciudades en ruinas y, como no podía ser menos, a los niños que habían vivido aquella espantosa masacre. Las fotografías mostrando las devastadoras secuelas de la contienda obtuvieron la concesión de ayudas económicas para la Cruz Roja.

En 1930, acepta documentar la construcción del Empire State Building, el rascacielos más alto de su tiempo. Fruto de este trabajo es un impresionante documento fotográfico titulado Men at Work (1932), la única obra publicada en vida del autor, además de ser elegido mejor libro juvenil de la temporada.

Aquel mismo año había sido inaugurado en la ciudad de Nueva York el Edificio Chrysler, el de mayor altura hasta el momento, como muestra del poder de la marca automovilística. El fundador de la General Motors, John Jakob Raskob, encargó levantar un edificio más grande que el de la competencia. El origen de uno de los monumentos más famosos del mundo y escenario de numerosas películas, surgió de la rivalidad entre dos marcas de coches. No debemos olvidar que este derroche arquitectónico y económico se produjo muy poco antes de estallar el crack de 1929.

Las obras dieron comienzo el 17 de marzo de 1930, emplearon a 3.500 obreros y se prolongaron durante 410 días, siendo inaugurado por el presidente de los Estados Unidos, Herbert Hoover, el 1 de mayo de 1931. El Empire State Building costó 41 millones de dólares.

A pesar de su éxito profesional, durante los años de la Gran Depresión, los proyectos escaseaban o no lograban salir adelante, y Hine, al igual que muchos otros norteamericanos, atravesó serias dificultades económicas. Los organismos reformistas que en otro tiempo le admiraban, ahora consideraban su trabajo anticuado y falto de interés. En sus últimos años de vida, Lewis Hine vivió en la misma pobreza que había fotografiado.

Prueba de este abandono, es el hecho insólito de que su legado fotográfico fuera rechazado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Afortunadamente acabó siendo rescatado por la Photo League, importante agrupación de fotógrafos que trabajaron para la Farm Security Administration durante los años treinta, documentando la situación de pobreza y éxodo rural que vivía Estados Unidos. Fueron un grupo de fotógrafos con un compromiso muy similar al de Hine, con quien fácilmente podían identificarse, en su creencia de que la fotografía podía servir como instrumento de denuncia social.

En 1939, gracias a la gestión conjunta de la fotógrafa Berenice Abbott y de la crítica de arte Elizabeth McCausland, tuvo lugar la primera gran retrospectiva de su obra en el Riverside Museum de Nueva York, con gran repercusión. A partir de entonces el trabajo de Lewis Hine ha sido apreciado en su justo valor, alcanzando la categoría de maestro de la fotografía.

Lewis Hine murió en Nueva York el 4 de noviembre de 1940.

BIBLIOGRAFÍA:

- Lewis Hine: el padre de la fotografía social - Rebeca Pardo

- Cada día un fotógrafo / Fotógrafos en la red - Luis Martínez Aniesa

- La fotografía social de Lewis Hine - Nicola Mariani

- La mirada fotográfica de Lewis Hine - Inmaculada Real López.

- Historia de la fotografía (Taschen, 2015)

- Lewis Hine (Phaidon 2002)

- Kids at work (Clarion Books 1994)

- America & Lewis Hine (Aperture Inc. 1977)

- The Empire State Building (Prestel 1998)





1 Comment

  1. Jesús dice:

    Muy bueno el artículo.
    Buscaré fotos suyas.

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